En esta clase analizamos el texto de Tamarit, que habla de los mitos.
El mito no surge de la naturaleza de las cosas, sino que proviene de la percepción individual de cada una de ellas, por lo que no pueden ser eternas, ya que al tener origen en una percepción, puede también desencadenar a otras.
Tamarit se basa bibliográficamente en la obra Mitologías, de R. Barthes, que sostiene que el mito es un habla despolitizada, el despojo de la historia hace que las cosas se purifiquen, se tornen inocentes. El mito priva totalmente de historia al objeto del que habla, se considera que siempre ha estado hecha para el hombre burgués.
Vamos adentrarnos a lo que es un mito, se compone de tres elementos característicos, signo, significante y significado. En primer lugar el signo lo constituye el total asociado de un concepto o una imagen. En el segundo se vuelve significante ya que los elementos como la lengua, fotografía, pintura, cartel, etc... se reducen a una función significante. El significante del mito se presenta en forma ambigua, se la capta con los ojos y tiene una realidad sensorial. El sentido ya está completo. Postula un saber, un pasado, una memoria, un orden comparativo de ideas de hechos o de decisiones. La significación es la asociación de los dos primeros términos (signo y significante) ya antes mencionados. Es el único que se muestra de manera plena y suficiente. Es la esencia del mito mismo, pues el mito no oculta nada.
Según nuestro autor, hay tres formas distintas de ubicarse frente al mito:
1. La del productor del mito, es decir, que si pongo mi atención en un significante vacío dejo que el concepto llene la forma del mito sin ambigüedad y me encuentro en un sistema simple en que la significación se torne literal.
2. La del mitólogo, el descifrador del mito, que si pongo mi atención en un significante lleno en el que yo distingo claramente el significante de la forma y por consiguiente la deformación que uno produce nota, deshago la significación del mito, lo recibo como una impostura.
3. La del consumidor del mito, que si pongo mi atención en el significante del mito como en un todo inextricable del sentido y de forma recibo una significación ambigua. Respondo al mecanismo constituitivo del mito a su dinámica propia. Me convierto en el lector del mito.
La lengua es parte importante del mito, ya que no pone resistencia a él. Es muy raro que se imponga desde el primer momento un sentido pleno. Indeformable, esto se debe a la distracción de su concepto. Permite múltiples consistencias cuando el sentido está medio lleno para que el mito pueda invadirlo, lo rodea y lo roba en su totalidad.
La sociedad es el campo privilegiado de las significaciones míticas, aunque prevalece la sociedad burguesa, pues permanece en un determinado origen de propiedad determinando orden y determinando ideología. Como un hecho ideológico, la burguesía puede ser nombrada como un capitalismo pero como hecho político, desaparece, pues hay partidos burgueses y como hecho ideológico desaparece, pero no porque exista. En un orden económico sigue prevaleciendo pero se puede definir a la burguesía como la clase social que no quiere ser nombrada. Rige aún hoy, en día, muchos de los ideales.
La cultura burguesa comprende todos aquellos elementos de la vida cotidiana, comprende el teatro, la prensa, el cine, la literatura de gran tiraje, las ceremonias, la justicia, la diplomacia, las conversaciones con los demás, el crimen que se juzga, el casamiento que conmueve, la cocina que se suele atender, la ropa que se usa, en fin... En pocas palabras, la cultura comprende la relación del hombre con el mundo.
A los mitos no se los define por su sustancia o contenido, sino por la forma en que se transmite el mensaje.
Todo mito madura porque se extiende, su extension social como su permanencia hablan del papel hegemónico establecidos en clases o grupos sociales.
Existen grados de realización de los mitos, y es que un mito puede convertirse en generador de otros mitos
Todo sujeto es un consumidor virtual del mito. A medida que estos maduren para tal o cual mito, se iran convirtiendo en consumidores efectivos.
Barthes sugiere que un mito puede "realizarse" en un ámbito social y no en otro. Algunos mitos maduran mejor en ciertas zonas sociales. Hay mitos "adormecidos" por un tiempo que emergeran en otro momento. La vigencia de un mito no depende de su estructura , sino, "de una oportunidad de situación". O sea, que si para nosotros un mito nos parece insignificante o poco credible, quiere decir que ese mito no fue hecho para nosotros, sino para otros.
Cuando Barthes habla de la maduración del mito alude más al lector que al mito propiamente dicho, porque depende del estado del lector, del grado de su preparación para recibir el mito.
A Barthes le preocupa que las clases intermedias son vulnerables al mito burgués, y esto es así porque su sentido común hegemónico está estrechamente relacionado con las costumbres de los sectores dominantes.
Un buen ejemplo cotidiano con respecto al tema, son los mitos políticos. Vemos como la gente se pone o de un lado o del otro con respecto a un partido politico, esto quiere decir que los mitos de cierto partido político son hechos para unos, pero no están hechos para otros, estos tienen otros mitos en los que creer. La mayoría de estos mitos están manejados por los medios de comunicación masivos, y mucha gente cree en "que si lo dice la tele, es verdad", lo cual hacemos referencia a otro mito que unos creen, pero otros no.