En este artículo la autora expone las lógicas que siguen a la hora de tomar decisiones políticas en la educación. Ella expresa cuatro tipos de racionalidades: la primera es la racionalidad instrumental, donde por medio de técnicas o métodos se pretende llegar a tener éxito en el momento de las decisiones pero no tienen en cuenta que la realidad condiciona bastante a las expectativas de dicho proyecto, por lo que este tipo de racionalidad no es lo mas recomendable. El segundo tipo de racionalidad es la de seguir una lógica práctica, que surjan de la emergencia de las necesidades, lo que lleva a un análisis reduccionista y simplificador de la situación., lo que no es adecuado para las complejidades que lleva la realidad. En tercer lugar tenemos la racionalidad comunicativa, que lo que se busca es que mediante el diálogo se lleguen a un consenso para poder generar los cambios. Y en cuarto lugar y también lo más propicio es la racionalidad ética/reflexiva, ya que debemos tomar a la ética como parte constitutiva de la política educativa, ya que cuando hablamos de ética, hablamos de acción humana y toda acción humana posee implicancias éticas, por eso el quehacer político no es neutro.
Lo recomendable es que se lleguen a establecer políticas educativas en base a la justicia, distribución e igualdad, en contra de criterios como ajustes y eficacia. Que la educación no se convierta en un prestador de servicio, sino en un bien público.
Estaría bueno que desde los medios masivos de comunicación se promuevan a tener una visión mas clara sobre políticas sociales y se brinde verdadera información y no que estén dando la información que quieren manejar.
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